Descanso

Descanso y rutinas: la influencia del ritmo circadiano

Por qué la calidad del sueño nocturno influye directamente en las hormonas reguladoras del apetito y el metabolismo.

El descanso nocturno no es un proceso pasivo en el que el cuerpo simplemente 'se apaga'. Durante las fases de sueño profundo (NREM) y sueño REM, el cerebro consolida memorias, se activa el sistema glinfático para eliminar metabolitos neuronales y se produce la liberación de la hormona del crecimiento para la reparación de tejidos musculares y conectivos.

La conexión endocrina entre sueño y apetito

Múltiples estudios de cronobiología han demostrado que dormir menos de seis horas de forma crónica altera el equilibrio entre dos hormonas clave:

  • Grelina: Producida en el estómago para estimular la sensación de apetito; sus niveles se elevan con la falta de descanso.
  • Leptina: Producida por el tejido adiposo para emitir señales de saciedad al hipotálamo; sus concentraciones plasmáticas disminuyen cuando dormimos mal.

Como consecuencia directa, tras una noche de sueño insuficiente o fragmentado, el cerebro experimenta antojos más intensos por alimentos densos en azúcares simples y grasas refinadas de rápida asimilación.

Pautas de higiene del sueño accesibles

Cenar al menos dos horas antes de acostarse, reducir la exposición a pantallas emisoras de luz azul en la última hora de la tarde y mantener el dormitorio fresco, oscuro y silencioso son pilares que transforman la calidad del reposo.

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