En las sociedades modernas se suele asociar el ejercicio con extenuantes sesiones de gimnasio de una hora tres días por semana. Sin embargo, desde una perspectiva evolutiva, el ser humano fue moldeado por miles de horas de locomoción a baja intensidad: desplazamientos a pie, transporte de objetos ligeros y posturas variadas a lo largo de toda la jornada.
El concepto de NEAT (Non-Exercise Activity Thermogenesis)
El gasto calórico derivado de la actividad física que no se considera deporte formal constituye el componente más maleable del gasto energético diario. Subir escaleras en el metro, acudir a pie al trabajo, cuidar de las plantas o mantenerse erguido mientras se conversa por teléfono acumulan un impacto biológico significativo.
Beneficios cardiovasculares de caminar
Caminar a paso ligero entre 7.000 y 10.000 pasos al día estimula la contracción rítmica de los músculos gemelos, actuando como una bomba vascular secundaria que facilita el retorno venoso hacia el corazón. Asimismo, este tipo de esfuerzo favorece la utilización de ácidos grasos libres y activa las enzimas de transporte de glucosa GLUT4 en el músculo esquelético.
No se trata de batir récords deportivos, sino de recuperar el placer de desplazarse por tu ciudad o entorno natural respirando con tranquilidad y disfrutando del paisaje.